La igualdad de género es un tema cada vez más presente en nuestra cotidianidad. Hoy en día, esa línea que antes separaba de manera tajante las cosas “de hombres” de las “de mujeres” aparece mucho más difusa: ellas han luchado por ponerse a la misma altura en casi todos los estamentos sociales, culturales, laborales y hasta deportivos. Las mujeres que juegan, hablan y disfrutan de fútbol y del rugby, por citar dos ejemplos de disciplinas históricamente vinculadas al género masculino, son cada vez menos una rareza, aunque sigue habiendo espacios donde aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar un equilibrio. No obstante, hay quienes se animan a ir en esa dirección, abriendo camino. Una de esas audaces es Ana Paula Falci Troitiño, quien se puso al hombro el desafío de dirigir a los más chiquitos de la escuela de fútbol de San Martín.
“Al principio se sentía medio raro, porque si bien el fútbol también puede ser para mujeres, resultaba un poco intimidante entrar en una institución tan grande como San Martín”, describe Paula, recientemente recibida de Profesora de Educación Física y cuyo segundo apellido la vincula a uno de los grandes ídolos del club, Ricardo Troitiño, de quien es sobrina.
“Consideraba que estaba a la altura de ese desafío. Así empiezan los cambios: de a poquito. Soy la primera y espero no ser la única en los próximos años. No sólo en San Martín, sino en todos los clubes de Tucumán”, anhela Ana Paula, de 21 años.
Cada vez más mujeres juegan al fútbol en Tucumán, sea en torneos oficiales o de manera aficionada, pero el rol de entrenadora todavía no seduce a tantas. Esa vacancia se advierte sobre todo a la hora de dirigir equipos masculinos. “El fútbol femenino está creciendo mucho, y eso es una gran noticia, pero sería bueno también que las chicas a las que les gusta el fútbol se animen a otras actividades relacionadas al deporte, como ser entrenadoras, sin pensar en lo que puedan pensar o decir los demás”, invita.
No obstante los avances en materia de igualdad son notables, Falci Troitiño admite que todavía falta mucho para hablar de igualdad. “La mujer está ganando fuerza en todos los sectores sociales, pero el deportivo es un ambiente todavía muy machista. De todas maneras, vamos empujando un poquito más cada día. Lo importante es no bajar los brazos y seguir, aunque haya muchas barreras en el camino”, alienta “Anita”.
Ser entrenadora de infantiles implica más que enseñar destrezas futbolísticas: requiere también una función pedagógica. “Me gusta mucho el fútbol, pero también me apasiona la docencia. Enseñarle a niños de 4 a 7 años es una tarea delicada, se debe tener mucho cuidado y responsabilidad porque es la etapa en la que los niños comienzan a formar su personalidad, por lo que hay que acompañarlos en todo momento”, advierte la “profe” Ana Paula.
Esto último adquiere una importancia fundamental para ella. “Hay una frase de Johan Cruyff que me gusta mucho: hay muchos buenos entrenadores, pero pocos buenos maestros. Me parece que es un mensaje que se debe tener muy presente. En el fútbol infantil hay muchos padres que se dejan llevar por sus emociones y depende de los entrenadores tratar de llevar calma”, puntualiza Ana Paula, recordando que el fútbol es un juego y que el principal objetivo es que los niños se diviertan.